lo que queda después de la ausencia
silencio y ojos tristes
Se abre la puerta del ascensor.
Mi padre mete la llave en la puerta robusta del primer piso del Carrer Flors de Maig.
El olor a cerrado y humedad.
Los ojos de mi abuelo, azul cielo, y su sonrisa involuntaria al verme.
Dos besos.
Qué guapa estás.
Silencio.
Silencio.
Silencio.
Silencio.
Busco algo por la casa. Le pregunto y al mirarlo a los ojos los veo húmedos.
Desde que murió mi abuela solo veo tristeza en su mirada. Como si siempre estuviera a punto de llorar.
Me ayuda a buscar, lo veo como intenta. Le cuesta moverse.
La foto de mi abuelo y mi prima en la mesita de noche: él con una sonrisa amplia y genuina. Han pasado 15 años.
Me doy cuenta de que hace ya mucho que no veo a mi abuelo sonreír.
Creo que no es feliz.
Silencio.
Silencio.
Silencio.
Sentados mi padre y yo en el sofá.
¿Dónde están las cenizas de la yaya? pregunto.
En la galería, responde mi padre.
Quiero verlas.
Y para qué.
Silencio.
Silencio.
Silencio.
Mi abuelo nos pregunta si queremos algo, siempre nos pregunta si queremos algo.
Le digo que sí. Una coca-cola y frutos secos.
¿Te gustan las pasas? le pregunto. Él responde que sí. Yo siempre las esquivo.
Se come todas las pasas y mi padre mira por el balcón.
Silencio.
Silencio.
Silencio.
Intento no mirar a mi abuelo. Pero le pregunto qué hará por la tarde y si quiere volver al pueblo.
Intenta hablar, le entiendo, pero se traba y desiste.
Nos despedimos con dos besos.
Qué guapa estás.
No he visto la urna. No la he querido buscar. Y para qué.
Se van cerrando las puertas del ascensor y escucho a mi abuelo antes de que se cierren:
Gracias por la visita.
Quiero llorar.
Se cierran las puertas.
Llegar a viejo es una mierda hombre, dice mi padre, mirando a la puerta de metal, prefiero quedarme por el camino.
A punto de contestarle que no diga eso, pienso en mi abuelo, me pregunto si es feliz y respondo:
Yo también.



Precioso. Ayer se lo dije a mi pareja, por la muerte imprevista de un ser querido: no es solo de quien se va, también es de quien se queda tras la ausencia.
Dios, que bonito poema <3 , se siente.